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Manifiesto Rebordechao
(Macizo Central)


Se dice que tan sólo quien esconde algo actúa por la “puerta de atrás”, a escondidas, buscando el momento propicio para dar cumplimiento a objetivos oscuros, premeditados y que, obviamente, solo benefician al sujeto de esta conducta, el cual actúa con “nocturnidad y alevosía” buscando ocultarse y la indefensión de la víctima. De esta manera, la citada víctima queda expuesta y con muy pocas armas para defenderse. Esta indefensión aprendida la lleva a un comportamiento de “no hacer nada” y a no responder, ni siquiera con las pocas armas que tiene a su alcance, para así evitar las posibles repercusiones desagradables.

Galicia, y en concreto nuestro rural, sabe mucho de indefensión aprendida a lo largo de la historia: Años y años de abandono, de emigración más necesaria que elegida, de no inversión, de destrozo de los recursos naturales, de minería descontrolada para beneficio de unos pocos…Y ahora, cómo no!, llegan los “gigantes”, amparados por la descarbonización, por una transición energética injusta que tiñe de “verde” a empresas especuladoras, a antiguos y nuevos lobbies que hace poco apostaban por la carbonización más salvaje, por la explotación de los recursos naturales en aras de un progreso, en el cual solamente prosperaban sus bolsillos. En menos de un año Galicia se ve expuesta a esta plaga sin control, traída de la mano de esos “defensores del verde” y al amparo de gobiernos e instituciones títeres, al servicio de esos lobbies.

De esta manera, con esa “nocturnidad y alevosía” que trae esta pandemia mundial, en la que nos encontramos inmersos, nos traen a nuestras tierras a los “gigantes” productores, según ellos, de prosperidad para lo rural.

La ejecución del proyecto eólico Rebordechao supondría la destrucción y cambio del paisaje tal y como lo conocemos. Captura Google Earth


El Macizo central Ourensano no queda al margen de este expolio sin precedentes. Así es cómo en esta “fiebre de los eólicos” aterriza, también con “nocturnidad y alevosía”, la compañía noruega Statkraft para plantar su bandera en el corazón del Macizo Central con el proyecto “Rebordechao”, formado por 28 aerogeneradores, con una potencia de 154 MW en total.

Sierra de San Mamede. Rubén Bermejo

En este megaproyecto están afectados directa e indirectamente los ayuntamientos de Nogueira de Ramuín, Xunqueira de Espadañedo, Montederramo, Maceda, Vilar del Barrio, Laza, Castrelo do Val, Verín, Monterrei y Cualedro. La afección de este proyecto a nuestros montes y a los pueblos implicados tanto por los accesos, pistas de evacuación, estaciones, aerogeneradores…es descomunal. La afección a la biodiversidad de la zona, paisaje, salud, y, mismo, economía, pueden verse seriamente dañadas.

Y el futuro de nuestros montes, de nuestro rural?…Cuál es nuestro futuro como pueblo?, de nuestra gente, de nuestra cultura y de nuestra paisaje?….Quizás nos convirtamos, o ya somos, en una “zona o tierra de sacrificio” . No queremos desaparecer en ese “progreso verde”, queremos, exigimos futuro…Futuro verde del bueno, inversiones sostenibles, potenciación del rural, paralización de este proyecto que solo traerá destrucción y de otros en toda Galicia. Inaplicación de un plan sectorial obsoleto que no protege y los dejan sin herramientas, ampliación de la red natura con criterios realistas y por zonas a proteger en función de intereses ambientales y no como un simple lavado de cara.

Decimos NO al parque eólico de Reboedechau…NO al de Barxas…NO al de Prada….No al de Treboada…No al de Sierra de la Groba, ni a los de la Costa da Morte, ni al de Lalín, ni al de Castro Valiente…No queremos eólicos en el Courel…Ni en todas las zonas afectadas de Galicia. Queremos y exigimos una transición energética justa. Porque no todo vale. ¡Renovables sí pero no así!

Una grave amenaza a fauna del Macizo Central Ourensano

La defensa del Macizo Central abarca una perspectiva multidisciplinar y ya se torna una cuestión de salud medioambiental, que forma parte interactiva de la Salud Global, concepto One Health -una única salud-, junto con la salud humana y animal. Sin embargo, hay que entender la interrelación de estas tres saludes como una sola para abordar de forma efectiva las amenazas de la acción humana en los ecosistemas.

Gran parte de la biodiversidad con la pérdida de los hábitats se ve profundamente alterada por las acciones humanas. La salud ambiental se resiente, cambia el clima, se alteran los cursos de agua y la ordenación del territorio con la apertura de pistas, deforestación y alteración de los terrenos. La aparición de elementos externos, generando ruidos, ondas de aire, etc, modifica la orden de la naturaleza provocando, por ejemplo, cambios en las rutas migratorias de aves, disminución de poblaciones de insectos autóctonos apareciendo otros que finalizan siendo plagas.

Estos “avances” finalizan saliendo caros. Al fin y al cabo, todos estos cambios afectan a los ecosistemas, alterando la fauna y la flora, junto con los microorganismos que habitualmente la acompañan dejando a los seres humanos expuestos a nuevas enfermedades, sirva como ejemplo a enfermedad del Sars-Covid-19.

Hembra de corzo en el Macizo Central Ourensano. Rubén Bermejo

El LIC del Macizo Central abarca varios ayuntamientos en una extensión nada despreciable de 469.51km2, en el que se incluye el Parque Natural del Invernadeiro.

La fauna que nos podemos encontrar en esta basta extensión de terreno es muy diversa y por lo tanto debería ser tenida en cuenta a la hora de alterar su entorno con los efectos en su población y, por ende, en la Salud Pública.

Los artrópodos, en el Macizo Central, también es el grupo de animales más numeroso. Los artrópodos resultan imprescindibles para su ecosistema no solo por su efecto polinizador, sino porque eliminan la suciedad transformando la materia orgánica en descomposición en fuente de alimento para ellos, son base alimentaria para muchas otras especies como las aves y además tienen gran efecto en el control de plagas, ya que ayudan a controlar la superpoblación de otros artrópodos además de contribuir al desarrollo de adaptaciones evolutivas.

Tenemos varios ejemplos como son las mariquitas que se alimentan de plagas nocivas, los carábidos o escarabajos, predadores comunes de plagas como los huevos de moscas y mosquitos, orugas controlando también malas hierbas al comer sus semillas del suelo, reduciendo así la necesidad de herbicidas. Y por supuesto las abejas, base de las explotaciones apícolas en las que se produce la miel, de grande calidad en la zumba del Macizo Central.

El gran impacto medioambiental sobre las poblaciones de artrópodos ya lo estamos viviendo, bien por la instauración de artrópodos no autóctonos que finalizan siendo plaga (Vespa cabro frente a Vespa velutina), bien por la reducción de las poblaciones autóctonas beneficiosas (mariquitas o luciérnagas).

Los anfibios cumplen su ciclo ecológico vital desde el medio acuático al terrestre. Debido a estas dos fases (el estadío  larvario, acuático y el estadio adulto, terrestre) son especialmente sensibles a las  fluctuaciones medioambientales. La permeabilidad de su piel nos hace extraordinariamente vulnerables a la contaminación del medio ambiente. Los anfibios juegan un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas. Se alimentan de otros animales, insectos mayoritariamente, pero también alguna especie puede alimentarse de roedores. Forman a su vez, parte de la cadena trófica de otros animales. Los renacuajos son una fuente importante de alimento para aves y pescados.

Rana de San Antonio en el Macizo Central Ourensano. Rubén Bermejo

La destrucción, alteración o contaminación de las zumbas húmedas donde crecen y viven lleva prácticamente a la desaparición de estas especies. Una amenaza que pese sobre uno de los dos hábitats que precisa para vivir trae consecuencias muy graves sobre sus poblaciones. También la introducción de especies invasoras perjudiciales como el cangrejo rubio reduce las poblaciones de anfibios, ya muy vulnerables de por sí.

Los reptiles proporcionan una inmensa variedad de bienes a los ecosistemas. Participan de la regulación de las poblaciones de insectos, roedores o pequeños animales al alimentarse de ellos. Forman parte activa de la polinización y dispersión de semillas y regulan el suelo.

Forman parte de la cadena trófica además de otras especies predadoras como aves y otros mamíferos.

Los reptiles son particularmente sensibles a la degradación de sus hábitats por su baja capacidad de dispersión, pequeñas áreas de territorio que ocupan y las limitaciones en su termorregulación.

Las tortugas autóctonas, por ejemplo, la Emys orbicularis o tortuga gallega corren un riesgo elevado,  reflejando el alto nivel de amenaza al que se enfrenta el agua dulce. En tramos del Río Arnoia y algunos humedales vecinos existe una cada vez más nutrida población de tortugas, que pueden verse afectados.

Las aves son una de las piezas claves en el mantenimiento de cualquier ecosistema en el que habiten. Proporcionan un montón de beneficios para el entorno, tales como la dispersión de semillas (el gayo común es un especialista) y la polinización. En esta última labor destaca el abejaruco, ave estival que llega en abril desde África solo al sur y este de la provincia de Ourense (entre Manzaneda y Vilariño de Conso), muy eficiente en la  polinización de algunas especies autóctonas.

Pinzón vulgar en el Macizo. Rubén Bermejo

Otra de las funciones de vital importancia en las aves en medio ambiente es la de control de plagas de forma natural. Las aves contienen las poblaciones de posibles vectores de enfermedades o plagas que afectan a cultivos. Las rapaces, aguililla, gavilanes, por ejemplo, se alimentan de roedores. Otras, como las golondrinas o los vencejos, consumen cantidades ingentes de mosquitos, moscas y otros insectos transmisores de enfermedades a plantas, animales y seres humanos. Los carboneros, por ejemplo, actúan como magníficos insecticidas evitando la propagación de ciertos insectos que asolan cultivos leñosos como las vides y el cuco controla las plagas de  procesionaria comiendo las  orugas de las bolsas de los pinos.

Las aves forman parte del acervo cultural de nuestra región. Están presentes en dicho, refranes y cuentos que elaboran nuestra identidad y refuerzan el sentimiento de pertenencia a un lugar.

La destrucción de su entorno constituye una amenaza a las poblaciones de aves autóctonas, que se desplazan a otros lugares, o, sencillamente desaparecen. El ruido, la degradación de su ecosistema, la generación de corrientes artificiales altera las migraciones y su asentamiento en los territorios afectados. El exceso de ruido, por ejemplo, provoca en ciertas especies de aves un descenso en su puesta ya que la capacidad de comunicación con su canto entre individuos durante los cortejos se ve mermada.

Cabe destacar que, recién se produjo el avistamiento y fotografiado del buitre negro, ave de rapiña catalogada como especie vulnerable en la sierra de Camba.

Los mamíferos, como clase alta del reino animal, aunque no restando importancia al resto de clases, hacen la labor esencial de control y transformación más visible del ambiente que los rodea. Los herbívoros mantienen la flora autóctona primordial para mantener las poblaciones de invertebrados y pequeñas especies que viven de ellas, con el efecto directo en la limpieza y desbroce que hacen de manera natural, tan sólo alimentándose. Estos herbívoros forman parte indispensable de la cadena trófica de los carnívoros. Estos últimos, como el lobo, tan asentado en el Macizo, se convierten en los guardianes de la biodiversidad del ecosistema.

En el último año, un oso pardo de entre tres y cinco años se dejó ver en el Macizo Central, especie protegida desde el año 1973 y que en estas montañas siempre tuvo una presencia histórica, aunque desaparecida desde hace mucho tiempo.

La cascada trófica y los efectos directos e indirectos que tiene cada especie son importantísimos. Si los grandes depredadores desaparecen (el lobo, en este caso), los meso depredadores, como el zorro o el gato montés aumentan, ya que se reproducen con mayor facilidad. Mermar sus presas (conejos, liebres, aves…) que a su vez harán que artrópodos o plantas de las que se alimentan crezcan sin que nadie las controle. A su vez, los herbívoros de gran tamaño como el ciervo y el jabalí también aumentarán en número, y esto hará que la vegetación disminuya de forma considerable, dejando paso a otras especies “menos comestibles” que colonizan el terreno, provocando cambios en su composición y haciendo nuestros montes, por ejemplo, más sensibles a incendios.

Lobo ibérico. Rubén Bermejo

La responsabilidad que adquirimos preservando el ecosistema del Macizo Central ve más allá de una defensa ecológica del Medio Ambiente. Comienza por conocer las conexiones entre flora, fauna y ser humano, la importancia de conservar la salud medioambiental de un ecosistema y en una fauna determinados para que no repercuta negativamente en la salud humana.

El esfuerzo en una única salud es necesario y obligatorio, ya que hay muchos microorganismos que afectan a un mismo ecosistema que ante cualquier desequilibrio suponen un riesgo epidemiológico cómo lo que ahora estamos sufriendo. Se debe promover la respuesta multisectorial a los peligros que la destrucción del medio ambiente, del ecosistema propio de una zona determinada amenazan a la Salud Pública.

La preservación de nuestro entorno nos da la capacidad de reducir estos riesgos.

Afectación a la flora del Macizo Central

Este proyecto afectaría, con la apertura de pistas, líneas de derivación, instalación de plataformas para los molinos, a la flora de dos espacios que están recogidos en la red natura, como es el LIC Macizo Central y el LIC Biduiral de Montederramo en los que se pueden encontrar especies que en mayor o menor media se comparten en toda la sierra.

El LIC Macizo Central es un espacio de 46.983 ha. situado en torno a las sierras centrales de la provincia de Ourense, siendo las de mayor relevancia la Sierra de Quexa y los Montes del  Invernadeiro. Una parte de este extenso espacio posee la declaración de Parque Natural, situada en la parte Sur del LIC, incluyendo en esta algo más de 5.000 ha, nombrándose dicho espacio Parque Natural del  Invernadeiro.

El número de Unidades Ambientales delimitadas en este espacio asciende a un total de 30, constituyendo este valor el máximo dentro del grupo de Áreas de Montaña. De estas, los grupos mejor representados son los Bosques naturales y seminaturales, con 7 tipos, destacando la presencia de Bosques de alcornoques y robles caducifolios, Bosques de encinas, Bosques de acebo. Otros grupos bien representados, con 5 unidades cada uno, son los humedales continentales, y los Áreas urbanas e industriales.

Este espacio alberga un total de 30 tipos, de los que 7 son prioritarios (un 23%). De estos, cabe destacar la magnitud del grupo de bosques, que cuenta con 8 representaciones, de las que 2 son prioritarias, y entre las que cabe destacar la presencia de los tipos alcornoque, roble, Bosques de  Ilex  aquifolium y Bosques de ribera de  Salix alba y  Populus alba.

Salgueras en el curso alto del Arnoia y el Alto de San Mamede de fondo. Rubén Bermejo

Otro grupo bien representado es lo de las Formaciones herbosas naturales y seminaturales, que cuenta con un total de 6 tipos, y entre los que destaca la presencia del hábitat prioritario Formaciones herbáceas con  Nardus.

También hay que señalar otros hábitats como son Aguas oligotróficas o mesotróficas, Lagos y charcas  distróficos naturales,  brezales húmedos atlánticos de Erica  ciliaris y Erica  tetralix, Matorrales  arborescentes de  Laurus  nobilis y  Turbeiras altas activas.

Entre la flora del LIC Macizo Central cabe señalar la presencia de 5 taxones como son  Festuca  elegans,  Festuca  summilusitanica o los  narcisos  Narcissus  pseudonarcissus  subsp.  nobilis y  Narcissus  asturiensis.

El LIC Abedular de Montederramo se sitúa en las alas de la Sierra de San Mamede, entre los municipios de Montederramo y Vilar de Barrio, comprendiendo una superficie de 1.984 ha, encontrándose en contacto con el LIC Macizo Central.

En el seno del LIC Abedular de Montederramo se han cartografiado un total de 11 Unidades Ambientales, de las que los grupos mejor representados son los Matorrales y medios rocosos, con un total de 4, y el grupo Bosques naturales y seminaturales, con 3. En lo que respeta a los hábitats, en este espacio se inventariaron un total de 25 tipos, de los que 5 son prioritarios (un 25%). El grupo mejor representado es el de las formaciones herbosas naturales y  seminaturales, que cuenta con 6 representaciones, 2 de estas prioritarias, y de los que es necesario subrayar la presencia del tipo Formaciones  herbáceas con  Nardus.

Otro grupo relevante es el de los Hábitats rocosos y cuevas, con 4 tipos. Otros hábitats señalados son brezales húmedos atlánticos de Erica  ciliaris y Erica  tetralix y  Turbeiras altas activas.

Economía del Macizo Central

En Galicia, la energía eólica destaca entre las principales fuentes de producción energética produciéndose un aumento exponencial en los últimos años hasta lograr convertir el mapa de Galicia en una visión exclusiva de aerogeneradores llegando a producir más energía que el consumo de total de la Comunidad Autónoma.

Cuantificar su impacto económico es crucial, pero existen una serie de dificultades debidas al análisis diferenciado de las actividades permanentes y temporales, entre otros factores.

Durante las actividades temporales, la llegada de estos proyectos implica un movimiento constante de personas proceso que requiere de recursos humanos directos y que detona la demanda de servicios, alojamiento, alimentos y la distribución de materiales a nivel regional. Pero también tienen su efecto negativo ya que impedirá o limitará, las acciones turísticas, mantener vivo el Camino de Santiago, la producción de materias de primera necesidad tanto para consumo propio cómo para su venta, como puede ser la plantación y recogida de todo tipo de vegetales, destacando, por ejemplo, la recolección de la castaña, gran fuente de ingresos de la comarca. Actualmente también están en pleno auge las granjas de vacuno y ovino. Todo esto se verá afectado en gran medida por los trabajos de instalación, con la apertura de caminos y zanjas, los tendidos de la línea de alta tensión, la cimentación de las bases de los aerogeneradores, etc.

Durante las actividades permanentes, vamos a encontrarnos con la prohibición de uso de todas aquellas propiedades, situadas dentro del área de influencia de los molinos, de los caminos de acceso, del enterrado de las líneas de evacuación de la energía producida y de la línea de alta tensión. El único permitido será el pastoreo, eso sí, toda vez que la mayoría de la zona estará asfaltada.

Por otra parte, brillan por su ausencia acciones sociales, educativas, económicas, deportivas y culturales en las que deberían trabajar las empresas que construyen y operan plantas eólicas. Clara señal de la pérdida, por ellos prevista, de la calidad económica y de vida dejando a toda la zona con pocas esperanzas de ingresos para su subsistencia.

Estudios recientes llevados a cabo en Europa y en Norte América demuestran un impacto negativo también en el valor de las propiedades que están dentro de la zona de influencia de los parques eólicos. Partiendo de una devaluación del 10% para las propiedades más alejadas, este porcentaje se va incrementando a un ritmo de un 0.5 % según nos acercamos kilómetro a kilómetro al parque.

El único ingreso reseñable es la parte del canon energético pero que no revertirá en los vecinos ya que este canon corresponde proporcionalmente a los ayuntamientos afectados por el parque eólico.

Sí queda plenamente demostrado, según las estadísticas relacionadas con otros parques eólicos dentro de Galicia, el avance de la despoblación por la falta de oportunidades laborales ya que todo el empleo relacionado con la naturaleza, bien de forma directa o indirecta, acaba siendo prácticamente inexistente.

Patrimonio Cultural Afectado

Todo el Macizo Central tiene un rico patrimonio cultural, arqueológico y etnográfico, que debido a la poca presión urbanística y al aislamiento secular de la alta montaña, está muy bien conservado, fosilizado en iguales condiciones, excepto por el paso del tiempo, que cuando se creó por la actividad humana. Pero al mismo tiempo, y por las mismas causas, es un patrimonio invisibilizado, muy poco estudiado y casi todo sin catalogar oficialmente.

Por lo tanto, el impacto de grandes obras, como los parques eólicos sobre este territorio, es muy negativo, porque se destruirían muchos elementos etnográficos y yacimientos arqueológicos que aún están por investigar. Se destruiría la evidencia principal de los elementos arqueológicos, el subsuelo, que además sería una  destrucción irreversible para el futuro estudio de la sierra y de la historia de Galicia.

Los ejes principales del patrimonio cultural en el Macizo Central, son en el campo arqueológico, las mámoas, datadas en el  neolítico, y la  abundantísima minería antigua, romana y/o anterior; y en el campo etnográfico-antropológico, la preservación de la memoria oral, la riqueza de la  microtoponimia y los elementos etnográficos  construidos, producto del tránsito secular por la sierra y la explotación extensiva de  ganadería bovina y caprina: caminos, curros, cabañas y refugios de pastores, “estantes”, golpeadas,  sesteiras, hoyos de lobo,  albarizas…

Ciñéndonos al espacio que ocuparía el PE Rebordechao, solo existen tres yacimientos arqueológicos catalogados oficialmente en la Xunta de Galicia:

-El yacimiento medieval en torno a la capilla de San Mamede, en la cumbre de la sierra de San Mamede (Rebordechao-Vilar de Barrio).

-La estación de Arte Rupestre de las Pisadiñas, en el monte  Lastredo de Laza, formada por siete rocas con petroglifos.

-La mina romana de oro “Regueiro de la Boca”, también en el monte Lastredo de Laza, en torno al cañón de la Armada.

Los dos yacimientos de Laza estarían directamente afectados por la implantación de los aerogeneradores del PE Rebordechao, con destrucción de la mina romana de oro, y una altísima afición y destrucción de los niveles arqueológicos del subsuelo en torno a los petroglifos y la mina, que se proyectan a pocos metros de las rocas con grabados.

Montes de Rebordechao. Rubén Bermejo

Además, existen en la zona otros elementos de arqueología industrial, como son todas las infraestructuras e historias de la construcción del ferrocarril a principios del S.  XX, las historias y evidencias de la implantación de la guerrilla antifranquista en la zona, y muchísimos elementos etnográficos sin catalogar que conocemos, producto de la explotación secular ganadera, en todo el territorio ocupado por el PE Rebordechao.

El parque eólico también tendría un impacto visual y sonoro inasumibles, sobre el rico turismo cultural, cada vez más en alza: el paso del Camino de Santiago “Ruta de la Plata” por todo el Valle de Laza y la celebración anual del valorado y catalogado Carnaval de Laza.

Eólicos y la salud

Dice Pablo Lobera en el número 64 de la revista CERNA: “Tener paisaje es uno de los componentes básicos de la salud, y necesitamos paisaje, aunque solo sea un árbol en un patio de un colegio”.

En la misma línea José Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, define la naturaleza como agente antiestresor. De tal manera, siguiendo la Corraliza, existiría una correlación entre vivir en la naturaleza y la capacidad para afrontar una situación estresante.

Para empezar, partimos de la base de los beneficios de la naturaleza y el paisaje y sus repercusiones positivas sobre la salud. ¿La pregunta que se nos expone es que pasa cuando ese entorno natural desaparece?, aunque no nos vamos a detener aquí en los múltiples estudios sobre el tema, lo que sí es cierto es que la población de un entorno rural se vería, como poco, sometida a un agente estresante en el que el paisaje se refiere.

Si además de este paisaje en el mencionado entorno rural introducimos un agente contaminante, como la contaminación acústica producida por un aerogenerador eólico, las posibilidades de generar una respuesta desadaptativa y desajustada en las personas expuestas al ruido se incrementarían notablemente.

No vamos a realizar en este apartado una exposición larga ni una tesis, solamente nos basaremos en algunos estudios de los muchos que existen que demuestran como la modificación del entorno natural combinado con una contaminación acústica producida por instalaciones eólicas, puede estar relacionada con respuestas de estrés en la base algunas patologías.

Según una investigación del Instituto de Adelaida para la salud del sueño, publicada en “ Journal  of  sleep  research”, concluye que el ruido emitido por estos aerogeneradores es un ruido a baja frecuencia que afectaría a las fases del sueño.

María José Aguilar García y colaboradores, del Máster de ingeniería de la Universidad de Oviedo, en sus conclusiones comentan como durante el día la turbina eólica produce molestias y durante la noche alteración del sueño. Esto pudiera estar detrás de enfermedades relacionadas con el estrés, con repercusiones en el aprendizaje y el rendimiento o efectos sobre la presión arterial.

Siguiendo con otras investigaciones, Serafín Sánchez del Hospital universitario de Sevilla, afirma como el ruido a baja frecuencia afectaría la fase REM del sueño, imprescindible para tener un sueño reparador. Asimismo comenta la necesidad de vivir en ambientes en los cuáles el ruido no supere los 30  db para tener un descanso óptimo. La turbina de un aerogenerador alcanza un valor de 40 decibelios, esto multiplicado por el número de aerogeneradores…No es muy difícil sacar conclusiones al respecto.

Según el laboratorio nacional de los Álamos y Sandía National  laboratories, de Estados Unidos, los ruidos a baja frecuencia se pueden detectar a decenas de kilómetros (90km) cuando se dan las condiciones atmosféricas adecuadas.

Podría seguir durante mucho tiempo exponiendo las repercusiones sobre la salud física y mental derivadas de instalaciones eólicas, pero esta breve descripción pudiera valer para que, por lo menos, sepamos de verdad que estos parques en ambientes naturales no son inocuos para el ser humano, y luego decidamos si queremos, a pesar de todo, sacrificar nuestra salud.

Por último, recordar lo que la legislación dice respeto de la contaminación acústica: La contaminación acústica tratada en el informe de 2005 del Defensor del Pueblo es la del ruido excesivo, considerado como una agresión continuada a la calidad de la vida, uno de los conceptos centrales del derecho al ambiente adecuado que proclama el artículo 45 de la Constitución y principal objetivo de la población. En este informe se atribuye al ruido insalubre y dañino molestias y enfermedades, y lo considera como fuente frecuente de injusticia, porque quien lo produce no tiene ningún derecho para producirlo ni a beneficiarse a costa del padecimiento de los demás.

SALVEMOS EL TÁMEGA. ADEGA – MONTERREI.

Xosé M. Romero. Ingeniero técnico agrícola.

Rubén Bermejo. Guía de naturaleza.

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